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CAMIPER impulsa el desarrollo de métodos de prevención para reducir los efectos contaminantes de las aguas ácidas de mina

27 Abril, 2016

La presencia de aguas ácidas se convierte en un riesgo potencial y permanente para la salud de las poblaciones próximas a los proyectos mineros, pone en riesgo la biodiversidad de la zona y la estabilidad del ecosistema en general, además su remediación termina representando una fuerte inversión para las empresas. Por lo tanto, resulta importante optimizar la efectividad de los métodos preventivos para reducir la posibilidad de formación de estas sustancias contaminantes.




En relación con la actividad minera, se puede hablar de cuatro fuentes principales generadoras de aguas ácidas. En primer lugar tenemos las minas abandonadas. El problema que se presenta es que muchas operaciones mineras terminan siendo clausuradas sin que se desarrolle un adecuado plan de cierre de minas u otro programa de cuidado ambiental. Esto generalmente da como resultado la lixiviación permanente del material de roca no estéril, lo que provoca la contaminación de cuerpos de agua receptores, sedimentos y suelos utilizados con fines agrícolas por comunidades campesinas.

Como ejemplo del peligro que representan los yacimientos abandonados para la estabilidad del ecosistema, podemos mencionar el derrame de residuos que se produjo en agosto del 2015, cuando un equipo de limpieza federal de yacimientos abandonados vertió por accidente casi cuatro millones de residuos al suroeste del estado de Colorado (Estados Unidos). Esta situación terminó tiñendo las aguas del río Colorado de un color amarillo-naranja. Las autoridades locales manifestaron que accidente no representaba una amenaza para el suministro de agua potable, pero sí representaba un peligro para la flora y fauna de la zona.

La segunda fuente generadora de aguas ácidas son los acopios de mineral, porque existe la posibilidad que contengan minerales sulfurados, en función del agua que esté presente. En tercer lugar se encuentran los estériles y finalmente los relaves, en su condición de residuos de las operaciones por flotación.

Según el especialista de la Cámara Minera del Perú, Patricio Navarro Donoso: “La caracterización es una de las tareas más importantes en la predicción de la formación de aguas ácidas, ya que esta tarea permite identificar de forma temprana potenciales generadores de drenaje ácido y definir la forma en la que serán tratados posteriormente. La importancia que tiene la prevención es que permite tomar las acciones necesarias en el momento oportuno, sin tener que desarrollar medidas reactivas posteriores. Esto ayuda a reducir los efectos ambientales a largo plazo y contribuye a disminuir los costos asociados a las medidas correctivas”.

Entre los signos que ayudan a reconocer la formación de aguas ácidas, ternemos: la reducción del pH, incremento de la conductividad específica, aumento de la acidez mineral o contenido de sulfato del agua, ausencia o baja cantidad de alcalinidad, precipitados de color en las orillas o en las bases de los cuerpos de agua, presencia de hidróxidos o sulfatos visibles (manchas rojas, naranjas, blancas, azules, o verdes), finalmente vegetación y fauna muerta.

Con la finalidad de eliminar o reducir la aparición de estas sustancias contaminantes, se deben tomar en cuenta los siguientes criterios de diseño y gestión de riesgos. En primer lugar, se debe planificar adecuadamente la actividad y su entorno, caracterizando los posibles efluentes (sistemáticos o accidentales), así como sus efectos sobre el medio. Otra alternativa es detectar y caracteriza caudales y concentraciones, tanto posibles focos generadores de contaminación como puntos de vertido. Actuar con rapidez y eficacia en la construcción de barreras, con la finalidad de concentrar los efluentes y aislarlos del entorno. Controlar la red hidráulica de forma continua. Realizar el tratamiento de las aguas ácidas, regenerando el medio Finalmente, cuantificar los efectos.

En lo relacionado a la toma de muestras para obtener los resultados, se pueden elaborar dos tipos de pruebas: las estáticas y las cinéticas. Además, se emplean los llamados métodos de laboratorio y de terreno. En el laboratorio se realizan diversos tipos de evaluaciones. En primer lugar están las geoquímicas estáticas, que mayormente se aplican a los residuos de roca y, en menor grado, a los relaves.

En segundo lugar se recurre a la implementación del denominado test “ABA” (Acid Base Accounting), que es un procedimiento que consiste en dos partes: determinar el potencial generador de ácido y la capacidad de neutralización de una determinada muestra, para en función de ambos valores, poder determinar el potencial neto de neutralización (NNP) y el ratio PN/PA. Esta es una de las técnicas más empleadas en las tareas de predicción del drenaje ácido de mina.

En tercer lugar está la técnica del ácido base, en la cual el potencial de acidez se calcula a partir de la diferencia entre el sulfuro total y el sulfato sulfurado soluble en ácido clorhídrico. Por último, están las pruebas geoquímicas, cinéticas o dinámicas, que sirven para simular el comportamiento de la meteorización en los residuos, con el objetivo de predecir características como las siguientes: la tasa de oxidación de los sulfuros, el nivel de generación de ácidos y la capacidad para la disolución de metales. Entre los principales ensayos cinéticos destacan el Test de la Celda.

Como ejemplo de la aplicación de estas técnicas de predicción, podemos citar el caso de la mina Inmaculada en Perú (Ayacucho), productora de plata, que inició sus acciones en junio del 2015. Antes de empezar con sus operaciones extractivas, el yacimiento administrado por la empresa británica Hochschild Mining, realizó en diciembre del 2014, los análisis respectivos para conocer la estabilidad física y química del depósito del desmonte. Esto se llevó a cabo mediante los ensayos de predicción de drenaje ácido.

Básicamente, consistió en la aplicación de ensayos estáticos ABA y Mineralogía por Difracción de Rayos X. Ambos tipos de pruebas sirvieron para conocer datos sobre la efervescencia, el potencial de acidez máximo (AP), el potencial de neutralización (NP), pH en pasta y el contenido porcentual de sulfuros. Una vez realizadas estás pruebas, la empresa pudo confirmar que los desmontes no son generadores de acidez, por lo que su almacenamiento en el Depósito de Desmonte puede ser realizado por simple acumulación.

Entre las técnicas de prevención más utilizadas tenemos la cubierta de agua, donde la idea es que la oxidación de minerales sulfurados sea inhibida mediante una cubierta de agua, que actúa como una especie de barrera contra la difusión de oxígeno, desde la atmósfera hasta los sulfuros sumergidos. También se emplea la saturación, que se refiere a la exclusión del oxígeno mediante la saturación de poros con humedad. Este proceso puede lograrse a través del espesamiento de relaves (espesados o en pasta).

Finalmente, la otra técnica es el diseño de cubiertas secas, que mayormente son utilizadas para cerrar botaderos de lastre y tranques de relave. Su objetivo básico es proporcionar una barrera que minimice el ingreso de oxígeno atmosférico al residuo minero y limitar la infiltración de humedad. Entre otros métodos empleados tenemos la codisposición de relaves y lastres, separación y segregación, permafrost y congelamiento; y el retrollenado.


CAMIPER impulsa el desarrollo de métodos de prevención para reducir los efectos contaminantes de las aguas ácidas de mina

27 Abril, 2016

La presencia de aguas ácidas se convierte en un riesgo potencial y permanente para la salud de las poblaciones próximas a los proyectos mineros, pone en riesgo la biodiversidad de la zona y la estabilidad del ecosistema en general, además su remediación termina representando una fuerte inversión para las empresas. Por lo tanto, resulta importante optimizar la efectividad de los métodos preventivos para reducir la posibilidad de formación de estas sustancias contaminantes.




En relación con la actividad minera, se puede hablar de cuatro fuentes principales generadoras de aguas ácidas. En primer lugar tenemos las minas abandonadas. El problema que se presenta es que muchas operaciones mineras terminan siendo clausuradas sin que se desarrolle un adecuado plan de cierre de minas u otro programa de cuidado ambiental. Esto generalmente da como resultado la lixiviación permanente del material de roca no estéril, lo que provoca la contaminación de cuerpos de agua receptores, sedimentos y suelos utilizados con fines agrícolas por comunidades campesinas.

Como ejemplo del peligro que representan los yacimientos abandonados para la estabilidad del ecosistema, podemos mencionar el derrame de residuos que se produjo en agosto del 2015, cuando un equipo de limpieza federal de yacimientos abandonados vertió por accidente casi cuatro millones de residuos al suroeste del estado de Colorado (Estados Unidos). Esta situación terminó tiñendo las aguas del río Colorado de un color amarillo-naranja. Las autoridades locales manifestaron que accidente no representaba una amenaza para el suministro de agua potable, pero sí representaba un peligro para la flora y fauna de la zona.

La segunda fuente generadora de aguas ácidas son los acopios de mineral, porque existe la posibilidad que contengan minerales sulfurados, en función del agua que esté presente. En tercer lugar se encuentran los estériles y finalmente los relaves, en su condición de residuos de las operaciones por flotación.

Según el especialista de la Cámara Minera del Perú, Patricio Navarro Donoso: “La caracterización es una de las tareas más importantes en la predicción de la formación de aguas ácidas, ya que esta tarea permite identificar de forma temprana potenciales generadores de drenaje ácido y definir la forma en la que serán tratados posteriormente. La importancia que tiene la prevención es que permite tomar las acciones necesarias en el momento oportuno, sin tener que desarrollar medidas reactivas posteriores. Esto ayuda a reducir los efectos ambientales a largo plazo y contribuye a disminuir los costos asociados a las medidas correctivas”.

Entre los signos que ayudan a reconocer la formación de aguas ácidas, ternemos: la reducción del pH, incremento de la conductividad específica, aumento de la acidez mineral o contenido de sulfato del agua, ausencia o baja cantidad de alcalinidad, precipitados de color en las orillas o en las bases de los cuerpos de agua, presencia de hidróxidos o sulfatos visibles (manchas rojas, naranjas, blancas, azules, o verdes), finalmente vegetación y fauna muerta.

Con la finalidad de eliminar o reducir la aparición de estas sustancias contaminantes, se deben tomar en cuenta los siguientes criterios de diseño y gestión de riesgos. En primer lugar, se debe planificar adecuadamente la actividad y su entorno, caracterizando los posibles efluentes (sistemáticos o accidentales), así como sus efectos sobre el medio. Otra alternativa es detectar y caracteriza caudales y concentraciones, tanto posibles focos generadores de contaminación como puntos de vertido. Actuar con rapidez y eficacia en la construcción de barreras, con la finalidad de concentrar los efluentes y aislarlos del entorno. Controlar la red hidráulica de forma continua. Realizar el tratamiento de las aguas ácidas, regenerando el medio Finalmente, cuantificar los efectos.

En lo relacionado a la toma de muestras para obtener los resultados, se pueden elaborar dos tipos de pruebas: las estáticas y las cinéticas. Además, se emplean los llamados métodos de laboratorio y de terreno. En el laboratorio se realizan diversos tipos de evaluaciones. En primer lugar están las geoquímicas estáticas, que mayormente se aplican a los residuos de roca y, en menor grado, a los relaves.

En segundo lugar se recurre a la implementación del denominado test “ABA” (Acid Base Accounting), que es un procedimiento que consiste en dos partes: determinar el potencial generador de ácido y la capacidad de neutralización de una determinada muestra, para en función de ambos valores, poder determinar el potencial neto de neutralización (NNP) y el ratio PN/PA. Esta es una de las técnicas más empleadas en las tareas de predicción del drenaje ácido de mina.

En tercer lugar está la técnica del ácido base, en la cual el potencial de acidez se calcula a partir de la diferencia entre el sulfuro total y el sulfato sulfurado soluble en ácido clorhídrico. Por último, están las pruebas geoquímicas, cinéticas o dinámicas, que sirven para simular el comportamiento de la meteorización en los residuos, con el objetivo de predecir características como las siguientes: la tasa de oxidación de los sulfuros, el nivel de generación de ácidos y la capacidad para la disolución de metales. Entre los principales ensayos cinéticos destacan el Test de la Celda.

Como ejemplo de la aplicación de estas técnicas de predicción, podemos citar el caso de la mina Inmaculada en Perú (Ayacucho), productora de plata, que inició sus acciones en junio del 2015. Antes de empezar con sus operaciones extractivas, el yacimiento administrado por la empresa británica Hochschild Mining, realizó en diciembre del 2014, los análisis respectivos para conocer la estabilidad física y química del depósito del desmonte. Esto se llevó a cabo mediante los ensayos de predicción de drenaje ácido.

Básicamente, consistió en la aplicación de ensayos estáticos ABA y Mineralogía por Difracción de Rayos X. Ambos tipos de pruebas sirvieron para conocer datos sobre la efervescencia, el potencial de acidez máximo (AP), el potencial de neutralización (NP), pH en pasta y el contenido porcentual de sulfuros. Una vez realizadas estás pruebas, la empresa pudo confirmar que los desmontes no son generadores de acidez, por lo que su almacenamiento en el Depósito de Desmonte puede ser realizado por simple acumulación.

Entre las técnicas de prevención más utilizadas tenemos la cubierta de agua, donde la idea es que la oxidación de minerales sulfurados sea inhibida mediante una cubierta de agua, que actúa como una especie de barrera contra la difusión de oxígeno, desde la atmósfera hasta los sulfuros sumergidos. También se emplea la saturación, que se refiere a la exclusión del oxígeno mediante la saturación de poros con humedad. Este proceso puede lograrse a través del espesamiento de relaves (espesados o en pasta).

Finalmente, la otra técnica es el diseño de cubiertas secas, que mayormente son utilizadas para cerrar botaderos de lastre y tranques de relave. Su objetivo básico es proporcionar una barrera que minimice el ingreso de oxígeno atmosférico al residuo minero y limitar la infiltración de humedad. Entre otros métodos empleados tenemos la codisposición de relaves y lastres, separación y segregación, permafrost y congelamiento; y el retrollenado.


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