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CAMIPER intensifica la preparación de los trabajadores para reducir los accidentes mineros por caída de rocas

30 Marzo, 2016

La industria minera es una actividad de alto riesgo, sobre todo el desarrollo de las operaciones subterráneas, que resultan las más complejas y de mayor exposición para los trabajadores. Durante los últimos 15 años el desprendimiento o caída de rocas se ha constituido como una de las  principales causas de accidentes mineros, debido a la combinación de las alteraciones producidas en el macizo rocoso, como consecuencia de los factores geológicos, ambientales o las altas presiones a las que el terreno se ve expuesto durante el minado; a esto se debe sumar la mala práctica de los trabajadores al llevar a cabo sus labores. Esto ha generado que la Cámara Minera del Perú, en su búsqueda por promover una cultura integral de la seguridad entre los mineros del Perú y Latinoamérica, haya intensificado el desarrollo de programas de capacitación dedicados a la prevención y control de caída de rocas, con el objetivo de contribuir a la reducción de accidentes por esta causa en los proyectos extractivos.

El factor humano se ha convertido en una de las principales causas que provocan la ocurrencia de accidentes mineros. Así podemos mencionar la mala práctica de los trabajadores, que puede ser originada por falta de conocimiento o exceso de confianza, esto se produce sobre todo cuando los operarios reúnen una experiencia prolongada desarrollando su labor, lo que muchas veces provoca que pasen por alto algunos pasos básicos para realizar correctamente su trabajo. Por ejemplo, realizan una evaluación visual y por lo tanto superficial de la zona de riesgo, realizando tareas como el regado de los frentes o limitándose únicamente a acuñar aquellas rocas que a simple vista se aprecian sueltas. Otra posibilidad de riesgo se origina cuando, después de inspeccionar y evaluar la zona de trabajo,  se opta por llevar a cabo una simple acuñadura de rocas en aquellas áreas donde se requiere fortificación.



Resulta importante revisar las condiciones del macizo rocoso antes de empezar las labores diarias

Otra conducta riesgosa se presenta cuando el personal  realiza su faena sin tener en cuenta las recomendaciones establecidas en los Procedimientos Escritos de Trabajo Seguro (PETS). Un ejemplo de esto se presenta cuando el personal se posiciona sobre la línea de posible caída de las rocas, cuando se  utilizan herramientas inadecuadas, como  barretillas muy cortas, o se  trabaja sobre superficies improvisadas, que resultan inadecuadas para alcanzar zonas de mayor altura. Para graficar esto podemos mencionar lo ocurrido hace uno años en un yacimiento en Perú, cuando un operario realizó el desatado de rocas sin seguir las recomendaciones de seguridad establecidas, es decir, la llevó a cabo desde el frente de la labor, en lugar de ponerla en práctica desde una posición defensiva, teniendo como consecuencia que una roca impactó contra su pierna, produciéndole una fractura expuesta de tibia y peroné. Para evitar este tipo de situaciones CAMIPER ha intensificado el nivel de preparación de los trabajadores para que desarrollen su labor de forma correcta, tal como nos mencionó George Falen Sánchez: “El peligro presente en minería subterránea es el desprendimiento de rocas, por eso debemos desatar e inspeccionar constantemente, procurando utilizar nuestras barretillas y demás herramientas  en buen estado”.

Para prevenir y reducir al máximo  un posible desprendimiento de rocas es necesario inspeccionar la zona de labores para identificar aquellos elementos que indican o alertan sobre un posible desprendimiento, así tenemos: el desplazamiento de cuñas, fracturas, fallas y quiebres sobre el terreno, el desvío de pisos o cajas de las galerías, la deformación o quiebre de pernos y maderas, ruidos extraños, fuertes o repetitivos y la observación de rocas nuevas en el piso de las labores, entre otros. Es recomendable que la acuñadura de rocas se realice en el lugar donde se ha desarrollado la voladura, en la zona que será establecida como el frente de labores y en aquellas zonas no fortificadas donde transitará el personal. Esto fue compartido por Andrés Ruiz, trabajador de la Operación Minera El Teniente de Codelco: “ Resulta importante evitar la exposición o el tránsito de los trabajadores en aquellas zonas que resultan críticas y requieren de la aplicación de métodos de fortificación”.

Hay que tener en cuenta que el comportamiento del macizo rocoso es impredecible, las rocas pueden permanecer sueltas durante un periodo determinado de tiempo, como también una puede debilitarse en cualquier momento para quedar a punto de caer. Por lo tanto, será obligación de todo trabajador el observar e inspeccionar de forma constante las condiciones de la operación por donde transita el personal y proceder a su acuñadura, en caso de existir planchones sueltos. Es importante que los trabajadores tomen conciencia que esta tarea debe realizarse en todo momento, la frecuencia de esta operación dependerá indudablemente de las condiciones que presente el terreno y de las operaciones que se estén realizando. Al respecto el minero Edy Ruelas, desde Venezuela, nos comentó: “Es importante que cada uno de los trabajadores tomemos consciencia de la importancia que tiene evaluar las condiciones del terreno de trabajo, para identificar las características sub estándares que se puedan presentar”.



Para asegurar la estabilidad de aquellas zonas críticas se recurre a la utilización de pernos de anclaje,
mallas de seguridad o shotcrete reforzado con fibra sintética.

Pese a la planificación, las medidas de seguridad y a los avances tecnológicos, siempre está latente la posibilidad de un derrumbe. Para graficar el peligro al que están expuestos los trabajadores, podemos tomar el caso reciente en México, donde el 4 de julio del 2015 se produjo el derrumbe de un yacimiento de carbón en el estado de Sonora. El desastre causó la muerte de dos mineros y uno más terminó lesionado. Otro ejemplo lo encontramos en Chile, donde el año pasado el colapso de una mina subterránea en la provincia de Michilla terminó con la vida del jefe de turno de las instalaciones y dejó heridos a tres operarios más.
Entre las principales medidas que se establecen para reducir la ocurrencia de estos accidentes se encuentra la implantación de los diversos elementos para la fortificación del yacimiento. El objetivo es mantener un óptimo nivel de seguridad en el desarrollo de las labores y estructurar pasajes con dimensiones suficientes para la circulación del personal, equipos, aire, etc. Entre las principales técnicas o elementos que se pueden utilizar para reforzar la estabilidad tenemos: la enmaderación (muy común en la pequeña minería), los pernos de anclaje, mallas de acero, hormigón proyectado o shotcrete y marcos de acero.

El análisis de las condiciones presentes en el yacimiento permitirá decidir el tipo de soporte más idóneo para realizar el proyecto minero de la forma más segura. En este campo la innovación es constante y en los últimos años se ha dado el aumento en el uso de la fibra sintética estructural como refuerzo para el shotcrete, debido al valor añadido que tiene en comparación con las estructuras metálicas. 

Finalmente, hay que tener en cuenta que  las aguas subterráneas son muy abrasivas y terminan haciendo desaparecer los refuerzos de acero por la corrosión en el tiempo, cosa que en la fibra sintética no ocurre. Otro factor añadido es que esta técnica tiene un costo menor que el acero, ambientalmente es mejor porque hay una reducción de dióxido de carbono y ayuda a bajar en un 40% promedio los gastos en material.





CAMIPER intensifica la preparación de los trabajadores para reducir los accidentes mineros por caída de rocas

30 Marzo, 2016

La industria minera es una actividad de alto riesgo, sobre todo el desarrollo de las operaciones subterráneas, que resultan las más complejas y de mayor exposición para los trabajadores. Durante los últimos 15 años el desprendimiento o caída de rocas se ha constituido como una de las  principales causas de accidentes mineros, debido a la combinación de las alteraciones producidas en el macizo rocoso, como consecuencia de los factores geológicos, ambientales o las altas presiones a las que el terreno se ve expuesto durante el minado; a esto se debe sumar la mala práctica de los trabajadores al llevar a cabo sus labores. Esto ha generado que la Cámara Minera del Perú, en su búsqueda por promover una cultura integral de la seguridad entre los mineros del Perú y Latinoamérica, haya intensificado el desarrollo de programas de capacitación dedicados a la prevención y control de caída de rocas, con el objetivo de contribuir a la reducción de accidentes por esta causa en los proyectos extractivos.

El factor humano se ha convertido en una de las principales causas que provocan la ocurrencia de accidentes mineros. Así podemos mencionar la mala práctica de los trabajadores, que puede ser originada por falta de conocimiento o exceso de confianza, esto se produce sobre todo cuando los operarios reúnen una experiencia prolongada desarrollando su labor, lo que muchas veces provoca que pasen por alto algunos pasos básicos para realizar correctamente su trabajo. Por ejemplo, realizan una evaluación visual y por lo tanto superficial de la zona de riesgo, realizando tareas como el regado de los frentes o limitándose únicamente a acuñar aquellas rocas que a simple vista se aprecian sueltas. Otra posibilidad de riesgo se origina cuando, después de inspeccionar y evaluar la zona de trabajo,  se opta por llevar a cabo una simple acuñadura de rocas en aquellas áreas donde se requiere fortificación.



Resulta importante revisar las condiciones del macizo rocoso antes de empezar las labores diarias

Otra conducta riesgosa se presenta cuando el personal  realiza su faena sin tener en cuenta las recomendaciones establecidas en los Procedimientos Escritos de Trabajo Seguro (PETS). Un ejemplo de esto se presenta cuando el personal se posiciona sobre la línea de posible caída de las rocas, cuando se  utilizan herramientas inadecuadas, como  barretillas muy cortas, o se  trabaja sobre superficies improvisadas, que resultan inadecuadas para alcanzar zonas de mayor altura. Para graficar esto podemos mencionar lo ocurrido hace uno años en un yacimiento en Perú, cuando un operario realizó el desatado de rocas sin seguir las recomendaciones de seguridad establecidas, es decir, la llevó a cabo desde el frente de la labor, en lugar de ponerla en práctica desde una posición defensiva, teniendo como consecuencia que una roca impactó contra su pierna, produciéndole una fractura expuesta de tibia y peroné. Para evitar este tipo de situaciones CAMIPER ha intensificado el nivel de preparación de los trabajadores para que desarrollen su labor de forma correcta, tal como nos mencionó George Falen Sánchez: “El peligro presente en minería subterránea es el desprendimiento de rocas, por eso debemos desatar e inspeccionar constantemente, procurando utilizar nuestras barretillas y demás herramientas  en buen estado”.

Para prevenir y reducir al máximo  un posible desprendimiento de rocas es necesario inspeccionar la zona de labores para identificar aquellos elementos que indican o alertan sobre un posible desprendimiento, así tenemos: el desplazamiento de cuñas, fracturas, fallas y quiebres sobre el terreno, el desvío de pisos o cajas de las galerías, la deformación o quiebre de pernos y maderas, ruidos extraños, fuertes o repetitivos y la observación de rocas nuevas en el piso de las labores, entre otros. Es recomendable que la acuñadura de rocas se realice en el lugar donde se ha desarrollado la voladura, en la zona que será establecida como el frente de labores y en aquellas zonas no fortificadas donde transitará el personal. Esto fue compartido por Andrés Ruiz, trabajador de la Operación Minera El Teniente de Codelco: “ Resulta importante evitar la exposición o el tránsito de los trabajadores en aquellas zonas que resultan críticas y requieren de la aplicación de métodos de fortificación”.

Hay que tener en cuenta que el comportamiento del macizo rocoso es impredecible, las rocas pueden permanecer sueltas durante un periodo determinado de tiempo, como también una puede debilitarse en cualquier momento para quedar a punto de caer. Por lo tanto, será obligación de todo trabajador el observar e inspeccionar de forma constante las condiciones de la operación por donde transita el personal y proceder a su acuñadura, en caso de existir planchones sueltos. Es importante que los trabajadores tomen conciencia que esta tarea debe realizarse en todo momento, la frecuencia de esta operación dependerá indudablemente de las condiciones que presente el terreno y de las operaciones que se estén realizando. Al respecto el minero Edy Ruelas, desde Venezuela, nos comentó: “Es importante que cada uno de los trabajadores tomemos consciencia de la importancia que tiene evaluar las condiciones del terreno de trabajo, para identificar las características sub estándares que se puedan presentar”.



Para asegurar la estabilidad de aquellas zonas críticas se recurre a la utilización de pernos de anclaje,
mallas de seguridad o shotcrete reforzado con fibra sintética.

Pese a la planificación, las medidas de seguridad y a los avances tecnológicos, siempre está latente la posibilidad de un derrumbe. Para graficar el peligro al que están expuestos los trabajadores, podemos tomar el caso reciente en México, donde el 4 de julio del 2015 se produjo el derrumbe de un yacimiento de carbón en el estado de Sonora. El desastre causó la muerte de dos mineros y uno más terminó lesionado. Otro ejemplo lo encontramos en Chile, donde el año pasado el colapso de una mina subterránea en la provincia de Michilla terminó con la vida del jefe de turno de las instalaciones y dejó heridos a tres operarios más.
Entre las principales medidas que se establecen para reducir la ocurrencia de estos accidentes se encuentra la implantación de los diversos elementos para la fortificación del yacimiento. El objetivo es mantener un óptimo nivel de seguridad en el desarrollo de las labores y estructurar pasajes con dimensiones suficientes para la circulación del personal, equipos, aire, etc. Entre las principales técnicas o elementos que se pueden utilizar para reforzar la estabilidad tenemos: la enmaderación (muy común en la pequeña minería), los pernos de anclaje, mallas de acero, hormigón proyectado o shotcrete y marcos de acero.

El análisis de las condiciones presentes en el yacimiento permitirá decidir el tipo de soporte más idóneo para realizar el proyecto minero de la forma más segura. En este campo la innovación es constante y en los últimos años se ha dado el aumento en el uso de la fibra sintética estructural como refuerzo para el shotcrete, debido al valor añadido que tiene en comparación con las estructuras metálicas. 

Finalmente, hay que tener en cuenta que  las aguas subterráneas son muy abrasivas y terminan haciendo desaparecer los refuerzos de acero por la corrosión en el tiempo, cosa que en la fibra sintética no ocurre. Otro factor añadido es que esta técnica tiene un costo menor que el acero, ambientalmente es mejor porque hay una reducción de dióxido de carbono y ayuda a bajar en un 40% promedio los gastos en material.





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