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CAMIPER fomenta la gestión responsable del agua para reducir el impacto sobre el balance hídrico en el desarrollo de la minería

19 Abril, 2016

Se puede entender el balance hídrico como el equilibrio entre todos los recursos hídricos que ingresan o salen de un determinado contorno en un período de tiempo determinado. La actividad minera, generalmente, produce una alteración o modificación del sistema hidrológico natural, debido a que incide sobre las aguas superficiales y subterráneas, en lo que a su calidad y cantidad se refiere.

La influencia de la actividad minera sobre el estado natural de las aguas es tal que, algo tan vital para el desarrollo de los proyectos extractivos, como elaborar procedimientos de seguridad, termina ejerciendo influencia sobre el ciclo hidrológico natural. Así podemos mencionar obras como el desvío de cauces, sifones, presencia de canales de drenaje, pozos de bombeo, ejecución de galerías, que terminan alterando el estado natural del recurso hídrico en su vertiente de cantidad. Asimismo, la actividad extractiva se materializa en procesos de contaminación, que pueden llegar a enturbiar las aguas si no se toman las medidas protectoras pertinentes.



La gestión sostenible del agua por parte de las empresas mineras contribuye a
reducir el impacto que generan sobre el balance hídrico de las regiones.

Entre otros elementos que terminan alterando el ciclo hidrológico natural, podemos mencionar: las obras de retención como presas, balsas y embalses, obras de recarga artificial, generación de residuos, elaboración de efluentes contaminantes y la presencia de efluentes tratados. 

El especialista de la Cámara Minera del Perú, Roberto Poncela Poncela, indicó al respecto: “La minería utiliza el agua principalmente para el procesamiento de minerales, la supresión de polvo, transporte de lodo y la cobertura de las propias necesidades de los empleados en los campamentos mineros. En la mayoría de las operaciones el agua se obtiene desde el subsuelo, arroyos, ríos y lagos, o a través de proveedores de servicios comerciales de agua. Sin embargo, a menudo las minas están ubicadas en zonas donde el recurso hídrico es escaso y esto origina que las comunidades y autoridades locales, comúnmente, se opongan al desarrollo de los proyectos”.

El desarrollo de la actividad minera ejerce influencia, tanto en las aguas superficiales como en las subterráneas. Entre estos cambios podemos mencionar en primer lugar la disminución de la calidad del agua, esto quiere decir que el recurso hídrico no resulta adecuado para el consumo humano. El segundo efecto relacionado con la actividad extractiva es el daño ecológico. Por ejemplo, en muchos casos, especialmente en la minería subterránea, el agua tiene que ser bombeada al exterior del emplazamiento del yacimiento, lo que puede reducir los niveles de agua subterránea, generar daños en la superficie o causar la contaminación de los ríos locales y de las especies que viven en esas aguas.En tercer lugar se puede hacer referencia al deterioro que provoca la actividad minera sobre el paisaje, donde la restauración paisajística de las áreas afectadas por la industria extractiva debe abarcar a todos y cada uno de los elementos del medio y al agua en particular, como componente que caracteriza y modela dicho contorno. Por todos estos motivos, CAMIPER continua fomentando la importancia que tiene para las empresas mineras el tomar conciencia sobre la necesidad de optimizar la gestión del recurso hídrico en el desarrollo de sus operaciones.

La modificación del ciclo hidrológico en la minería permite lo siguiente: caracterizar la piezometría y los flujos subterráneos, aislar el yacimiento de las aguas superficiales que pudieran ser influyentes, mejorar la estabilidad geotécnica de taludes, bermas, drenajes, minimiza el riesgo de desprendimientos, roturas o hundimientos, controla la erosión y sedimentación, garantiza la calidad del recurso drenado, minimizando las concentraciones no deseadas o la necesidad de tratamientos para su reincorporación  al ciclo hidrológico. 

La influencia negativa de la minería sobre el estado natural del recurso hídrico ha provocado que durante los últimos años se haya venido produciendo un evidente crecimiento en la conciencia de la necesidad de garantizar la máxima sostenibilidad del agua en la industria para evitar situaciones negativas, donde varios proyectos mineros se vieron afectados. Por ejemplo, en el 2013, empresas como Barrick Gold, Freeport Mcmoran y Rio Tinto vieron como sus inversores se retiraron debido a los problemas relacionados con la gestión del agua, así como a causa de importantes inconvenientes medioambientales.

Para evitar situaciones como estas, la industria minera ha elaborado estrategias para ser más responsable en la gestión del recurso hídrico, es decir, reducir la pérdida y reciclar agua tanto como sea posible. Respecto a esto, podemos citar a minera Los Pelambres (Chile), de Antofagasta Minerals, que gracias a la conciencia y las medidas establecidas,  en el 2014 logró recircular un 85% del agua utilizada en sus procesos. Los esfuerzos realizados por las empresas mineras por reducir la influencia que causan sobre la calidad y cantidad de agua, contribuye a optimizar el balance hídrico de las regiones donde operan, lo que garantiza agua para las poblaciones y también para la continuidad del negocio extractivo.   



CAMIPER fomenta la gestión responsable del agua para reducir el impacto sobre el balance hídrico en el desarrollo de la minería

19 Abril, 2016

Se puede entender el balance hídrico como el equilibrio entre todos los recursos hídricos que ingresan o salen de un determinado contorno en un período de tiempo determinado. La actividad minera, generalmente, produce una alteración o modificación del sistema hidrológico natural, debido a que incide sobre las aguas superficiales y subterráneas, en lo que a su calidad y cantidad se refiere.

La influencia de la actividad minera sobre el estado natural de las aguas es tal que, algo tan vital para el desarrollo de los proyectos extractivos, como elaborar procedimientos de seguridad, termina ejerciendo influencia sobre el ciclo hidrológico natural. Así podemos mencionar obras como el desvío de cauces, sifones, presencia de canales de drenaje, pozos de bombeo, ejecución de galerías, que terminan alterando el estado natural del recurso hídrico en su vertiente de cantidad. Asimismo, la actividad extractiva se materializa en procesos de contaminación, que pueden llegar a enturbiar las aguas si no se toman las medidas protectoras pertinentes.



La gestión sostenible del agua por parte de las empresas mineras contribuye a
reducir el impacto que generan sobre el balance hídrico de las regiones.

Entre otros elementos que terminan alterando el ciclo hidrológico natural, podemos mencionar: las obras de retención como presas, balsas y embalses, obras de recarga artificial, generación de residuos, elaboración de efluentes contaminantes y la presencia de efluentes tratados. 

El especialista de la Cámara Minera del Perú, Roberto Poncela Poncela, indicó al respecto: “La minería utiliza el agua principalmente para el procesamiento de minerales, la supresión de polvo, transporte de lodo y la cobertura de las propias necesidades de los empleados en los campamentos mineros. En la mayoría de las operaciones el agua se obtiene desde el subsuelo, arroyos, ríos y lagos, o a través de proveedores de servicios comerciales de agua. Sin embargo, a menudo las minas están ubicadas en zonas donde el recurso hídrico es escaso y esto origina que las comunidades y autoridades locales, comúnmente, se opongan al desarrollo de los proyectos”.

El desarrollo de la actividad minera ejerce influencia, tanto en las aguas superficiales como en las subterráneas. Entre estos cambios podemos mencionar en primer lugar la disminución de la calidad del agua, esto quiere decir que el recurso hídrico no resulta adecuado para el consumo humano. El segundo efecto relacionado con la actividad extractiva es el daño ecológico. Por ejemplo, en muchos casos, especialmente en la minería subterránea, el agua tiene que ser bombeada al exterior del emplazamiento del yacimiento, lo que puede reducir los niveles de agua subterránea, generar daños en la superficie o causar la contaminación de los ríos locales y de las especies que viven en esas aguas.En tercer lugar se puede hacer referencia al deterioro que provoca la actividad minera sobre el paisaje, donde la restauración paisajística de las áreas afectadas por la industria extractiva debe abarcar a todos y cada uno de los elementos del medio y al agua en particular, como componente que caracteriza y modela dicho contorno. Por todos estos motivos, CAMIPER continua fomentando la importancia que tiene para las empresas mineras el tomar conciencia sobre la necesidad de optimizar la gestión del recurso hídrico en el desarrollo de sus operaciones.

La modificación del ciclo hidrológico en la minería permite lo siguiente: caracterizar la piezometría y los flujos subterráneos, aislar el yacimiento de las aguas superficiales que pudieran ser influyentes, mejorar la estabilidad geotécnica de taludes, bermas, drenajes, minimiza el riesgo de desprendimientos, roturas o hundimientos, controla la erosión y sedimentación, garantiza la calidad del recurso drenado, minimizando las concentraciones no deseadas o la necesidad de tratamientos para su reincorporación  al ciclo hidrológico. 

La influencia negativa de la minería sobre el estado natural del recurso hídrico ha provocado que durante los últimos años se haya venido produciendo un evidente crecimiento en la conciencia de la necesidad de garantizar la máxima sostenibilidad del agua en la industria para evitar situaciones negativas, donde varios proyectos mineros se vieron afectados. Por ejemplo, en el 2013, empresas como Barrick Gold, Freeport Mcmoran y Rio Tinto vieron como sus inversores se retiraron debido a los problemas relacionados con la gestión del agua, así como a causa de importantes inconvenientes medioambientales.

Para evitar situaciones como estas, la industria minera ha elaborado estrategias para ser más responsable en la gestión del recurso hídrico, es decir, reducir la pérdida y reciclar agua tanto como sea posible. Respecto a esto, podemos citar a minera Los Pelambres (Chile), de Antofagasta Minerals, que gracias a la conciencia y las medidas establecidas,  en el 2014 logró recircular un 85% del agua utilizada en sus procesos. Los esfuerzos realizados por las empresas mineras por reducir la influencia que causan sobre la calidad y cantidad de agua, contribuye a optimizar el balance hídrico de las regiones donde operan, lo que garantiza agua para las poblaciones y también para la continuidad del negocio extractivo.   



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