Connect with us

Minería

Aseguran que Colombia tiene mucho potencial para cobre y molibdeno

Publicado

-

Colombia tiene mucho potencial para cobre y molibdeno, derivado de las minas de cobre. Así lo aseguró Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM).

Si bien el PIB del sector minero colombiano cayó alrededor de 26% el año pasado, principalmente por la menor producción y exportación de carbón térmico; este año la industria anticipa un repunte en torno a 10-15%, con un aporte significativo de la minería del carbón y un mayor volumen de oro.

Sin embargo, Colombia apunta también a diversificar la industria, particularmente a través del cobre y el molibdeno, para aprovechar su ubicación en el cinturón andino del cobre.

En una entrevista, Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), dialogó el estado del sector minero local; sus perspectivas; y principales proyectos.

¿Cuáles son las perspectivas para la diversificación de la industria minera y su canasta de productos dentro de la transición energética?

Yo creo que la diversificación de la canasta minera se concentrará en el cobre. Colombia tiene un gran potencial del metal rojo, pero al momento no es un productor como Chile o Perú, o incluso como las minas recientes en Ecuador y Panamá.

Al momento, Colombia solo produce unas 10.000t anuales de cobre, pero tiene un inmenso potencial geológico, más aún tomando en cuenta su ubicación en el cinturón de cobre, que viene desde el sur y sigue hacia Panamá.

En relación con la matriz energética del país, Colombia no genera emisiones significativas al ambiente y, en la diversificación energética, hay una apuesta importante por las energías eólicas y solares en los próximos años. Esta apuesta por una matriz energética con mayor energía producida por el viento o por el sol necesariamente necesita más minería, de cobre en particular.

El mundo más verde necesita de más minería de litio, de fosfatos, de molibdeno y de gran cantidad de minerales. En Colombia, el futuro que tenemos que trazarnos es tener claridad si queremos convertirnos en importadores natos de esos minerales estratégicos o, por el contrario —con el potencial que tenemos—, ser productores de esos minerales. La respuesta es esto último.

Colombia tiene mucho potencial para cobre y molibdeno, derivado de las minas de cobre.

¿Cuáles son los principales proyectos que, en el mediano y largo plazo, podrían convertir a Colombia en productor importante en el concierto internacional?

Hay varios proyectos de corto y mediano plazo. En los proyectos de corto plazo hay 2 de oro: Gramalote, en el Departamento de Antioquia, y Marmato (en fase de expansión), en el Departamento de Caldas. Está también el proyecto de cobre Quebradona, también en Antioquia. Estas son iniciativas ya licenciadas.

En Gramalote y Marmato hablamos de inversiones de alrededor de US$1.300 millones; Quebradona son inversiones de US$1.400mn.

En el mediano plazo, un proyecto de cobre importante que está en fase de exploración es Pantanos, en el Departamento de Chocó. Está solicitando los permisos para la fase 2 de exploración.

En oro, a mediano plazo un proyecto importante es Soto Norte.

¿Cómo califica, en términos generales, la situación de la minería en Colombia y qué reformas se requieren para potenciarla?

Se necesita una mayor coordinación de parte del sistema ambiental nacional para que los permisos se otorguen con todo el rigor, pero en tiempos más cortos y con metodologías de estudio más claras y transparentes para todos. Esta es una mejora que el Estado colombiano debe hacer en coordinación con todas las entidades involucradas.

¿Cuál es el principal cuello de botella en materia de permisos y hacia dónde debería enfocarse esa coordinación?

En Colombia el sistema ambiental está conformado por muchas instituciones. Un eje central son las corporaciones autónomas regionales, a las cuales el sector minero o cualquier otra industria debe acudir para pedir permisos de vertimiento, de paso de cauces de fuentes hídricas, de toma de agua de fuentes hídricas.

Esas corporaciones, por ser de carácter regional, tienen metodologías de análisis, tiempos, procedimientos y exigencias distintas. En este aspecto, se debe emplear tiempo y recursos para que exista una estandarización de lo que se le solicita al sector privado, que sea un trámite único, con claridad también en los tiempos.

Lo que pide el sector privado en cualquier parte del mundo es claridad, certeza en los tiempos, certeza en las exigencias de los trámites, equipos capacitados e idóneos que estudien las solicitudes de permisos y las otorguen o rechacen en plazos prudentes.

¿Qué hace falta para fomentar la exploración minera, sobre todo de cobre y oro?

Es importante aprovechar la dinámica de los precios mundiales de los commodities. Es una gran oportunidad para reforzar a la industria minera y aumentar la producción, pues ello dará mayores recursos fiscales, mayores ingresos para invertir en el ámbito social, lo que significa mayor desarrollo a nivel territorial, más colegios, más vías, más hospitales.

En algunas regiones del país existen grupos minoritarios que tienen permanentes demandas e incluso permanentes demandas por vías jurídicas. Las instituciones del Estado, de la mano de la empresa privada, deben acercarse a las comunidades y a todos los involucrados en el sector minero para que esté claro el impacto y los beneficios de la actividad y así poder potenciarla.

¿El Gobierno está realizando rondas de negocios? ¿Qué resultados hay hasta el momento?

Creo que, de manera acertada, el Gobierno ha avanzado en ese sistema para otorgar bloques. Ya hubo primeras rondas y creo que hay un par de compañías interesadas.

Lo que sigue son rondas de cobre y de fosfatos. Yo veo de manera muy positiva que el Gobierno esté avanzando la dinámica de otorgar títulos, pues no puede existir exploración si no se otorgan títulos.

Colombia es un país muy atractivo para las compañías medianas y pequeñas de exploración.

Fuente: BNamericas

Continue Reading