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Editorial

Impacto del Covid-19 en la minería del Perú y Chile

El Covid-19 sigue expandiéndose, impactando a toda la región.

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Escenario actual de la industria

Desde su proliferación, el Covid-19 ha provocado la caída de los mercados bursátiles, la inestabilidad en los gobiernos, la volatilidad en los precios de los productos básicos y una desaceleración en la producción minera de las principales potencias de la industria.

Esta pandemia ha llegado a América Latina, poniendo en jaque a gran parte de los países del continente donde el virus se ha diseminado como en Ecuador (3163 contagiados y 120 muertos), Brasil (7910 contagiados y 299 muertos), Perú (1595 contagios y 55 muertos), Chile (3404 contagiados y 18 muertos) o Argentina (1133 contagios y 35 muertos).

Ya que la pandemia no muestra hasta hoy signos de desaceleración en Latinoamérica, la Cámara Minera del Perú registra los efectos que el covid-19 tiene sobre dos de las industrias mineras más grandes de la región (Perú y Chile) y cómo la baja en su producción podría ser desastrosa para la economía en general.

Industria minera chilena frente al Covid-19

La expansión de la pandemia del Covid-19 ha puesto a las grandes mineras que operan en Chile (el mayor productor de cobre del mundo) frente a un escenario incierto y complejo por la caída en el precio de los metales y la menor demanda de insumos en la cadena de suministros de la industria minera en general.

Enormes mineras como la estatal Codelco, Anglo American, Teck, BHP o Antofagasta Minerals han implementado en las últimas semanas planes de contingencia, que incluyen medidas de distanciamiento social, reducción de costes, paralización de proyectos en construcción o incluso suspensión de algunas operaciones.

Todo esto, más la caída del precio del cobre, metal que representa el 50% de las  exportaciones en la economía chilena, hace que las arcas públicas se vean fuertemente afectadas y la industria minera del país sureño empiece a sentir el golpe de manera más tangible.

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Ciertamente, el costo total para el país es aún difícil de cuantificar, pero con la paralización parcial del sector minero, Chile pierde cerca de US$ 60 millones de recaudación fiscal y US$ 125 millones en el valor de las exportaciones por cada centavo de dólar que disminuye el precio promedio anual del cobre. Estas cifras fueron reportadas la semana pasada a través de un comunicado del Ministerio de Minería.

Para Kurt Goldman, consultor internacional de CAMIPER en Chile, existe todavía un espacio para la esperanza porque China, lugar donde se originó el brote y uno de los principales consumidores de cobre, está paulatinamente volviendo a la normalidad y reactivando su economía.

“A nivel operación, cada día hay mayor presión cuantitativa y cualitativa para reducir y, finalmente, detener el ritmo operacional de la industria, asunto que ya ha sido manifestado por las compañías y organizaciones sindicales en Chile. La decisión de detenciones temporales en trabajos mineros de extracción y concentración de minerales es técnicamente rápida de implementar. Sin embargo, en las operaciones de hidrometalurgia y fundición, se requiere un nivel de planificación mayor, por lo que la toma de decisiones considera un proceso a más largo plazo, y eso desacelera actualmente la producción por falta de personal, insumos y tiempos de trabajo”, señala Goldman.

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Panorama en la industria minera peruana

El Perú enfrenta actualmente uno de sus más grandes desafíos económicos en el siglo XXI debido al descenso en la demanda de materias primas, el cierre de fronteras y el Estado de Emergencia que obliga la paralización total de casi todas las actividades productivas internas.

Analistas en economía mostraron que la demanda de productos peruanos en China, La Unión Europea y Estados Unidos, que representan el 60% de las exportaciones no tradicionales del Perú, cayeron drásticamente este 2020 a causa de la pandemia del Covid-19 en el país.

En este contexto, una de las industrias más afectadas es la minería, la cual sufre significativamente, pues China es el destino del 45% de las exportaciones mineras peruanas y del 70% de los envíos de cobre peruano. Como se sabe, China en este momento ha cerrado sus fronteras y las relaciones con esta potencia se han visto inhibidas por miedo a más contagios.

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Al igual que en Chile, las empresas mineras afincadas en Perú han evacuado a la gran mayoría de sus trabajadores, dejando en cada operación solo al personal indispensable para asegurar un nivel de funcionamiento técnico mínimo, cumpliendo con las normas dadas por el Gobierno. Esto, desde luego, ha afectado la producción normal y se han registrado retrasos en algunas operaciones y pérdidas enormes frente a la lentitud de la cadena de suministros.

En el mismo sentido, sindicatos de trabajadores han paralizado trabajos y han dejado de asistir a sus centros laborales. Así las unidades mineras cuentan con poco personal para cuidar el funcionamiento de trabajos críticos como el tratamiento de aguas industriales, el funcionamiento de sistemas de drenaje o el monitoreo de relaves.

A esta problemática, debemos añadir que no solo se ha dado la suspensión parcial de grandes operaciones, sino también el retiro temporal de los empleados y contratistas de dos proyectos cupríferos importantes en construcción como son Quellaveco, en Moquegua, y Mina Justa, en Ica.

Desafíos del sector minero

Luego de mapear estos escenarios en dos de las industrias mineras más importantes de Latinoamérica, en la Cámara Minera del Perú recomendamos a las fuerzas políticas de cada Estado a no descuidar sus sectores extractivos, pues más allá de los aportes económicos y tecnológicos que otorgan, los metales como la plata y el cobre son insumos necesarios para respiradores artificiales, procesos de desinfección y otras herramientas médicas.

La paralización de la industria minería crea también un fuerte impacto en otras industrias y servicios como construcción, transporte, comunicación, gastronomía, etc. y en un gran número de empresas tercerizadas que laboran dentro de las operaciones. Ahora bien, si estas industrias paran, la minería también va a parar y eso crearía un desequilibro económico muy fuerte que afectaría el desarrollo de los países.

Así, es necesario realizar gestiones públicas y políticas serias para que la industria minera se convierta en un aliado y quizá una vía rápida para asegurar la salud del resto de industrias y generar ingresos adicionales que se transformen en impuestos que abastezcan las arcas del Estado que al final de esta batalla quedarán fuertemente melladas por los gastos en el combate contra el Covid-19.

También resulta imprescindible mantener una visión de mediano y largo plazo para la gestión de la industria, implementando planes de acción que mantengan la continuidad operacional de la minería en los países de la región.

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Por otro lado, el Estado debe comprender que en la industria minera existen actividades esenciales que requieren mantenerse para evitar el deterioro de las condiciones naturales del terreno o para asegurar el posterior reinicio de operaciones a plena capacidad. Así, algunos puntos críticos de la operación que no pueden paralizarse y necesitan de una vigilancia constante son:

  • El control de la operatividad del sistema de suministro de energía, que a su vez genera estabilidad al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional.
  • Funcionamiento a plena capacidad de las plantas de tratamiento de aguas industriales.
  • Control de la estabilidad física, que incluye el pleno funcionamiento de los sistema de drenaje, actividades de estabilidad y monitoreo de las presas de relaves.
  • Funcionamiento a plena capacidad de los sistemas de ventilación en minas subterrráneas.
  • Vigilancia a capacidad plena de los almacenes de explosivos e insumos químicos fiscalizados.
  • Entre otros.

Finalmente, esta crisis puede verse como una oportunidad para la industria, que tiene el potencial de rediseñar y readecuar objetivos técnicos de procesos para evolucionar y enfrentar exitosamente los retos del futuro. Para esto, sin embargo, los profesionales del sector deben estar altamente capacitados y repotenciar conocimientos con la investigación, el entrenamiento y el asesoramiento de expertos internacionales. Solo el fortalecimiento de la formación profesional hará que las gestiones dentro de la industria lleven a buen puerto el futuro de nuestros países latinoamericanos y del mundo.

MBA EN GERENCIA MINERA

Los gerentes de las empresas deben estar familiarizados con la gestión en tiempos de crisis para crear estrategias y planes de acción inmediatos considerando el impacto a la producción, valorando al mismo tiempo el impacto de reducir personal que ya conoce la operación y la inversión que significará su reinserción y capacitación.

CAMIPER Escuela de Altos Estudios impulsa el MBA en Gerencia Minera para profesionales que quieran llegar a un siguiente nivel de sus carreras. Todo esto con la acreditación de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno.

En estos programas el estudiante dominará temas como la gerencia de proyectos y las soluciones eficientes y rápidas en momentos de crisis. Además, será asesorado por catedráticos internacionales con amplia experiencia en el sector.

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