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Ciencias de la Salud

Perfil epidemiológico de América Latina

Conoce el perfil epidemiológico diseñado por la OMS.

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Frente a la coyuntura mundial por la expansión del Coronavirus, es necesario conocer el perfil epidemiológico de nuestros países para enfrentar y prevenir enfermedades emergentes en el futuro.

Perfil Epidemiológico de Latinoamérica

La Epidemiología, como ciencia, es el estudio de las relaciones entre exposiciones y enfermedades a nivel poblacional. Hace aproximadamente veinte años, expertos en epidemiología dominaban el perfil de la salud latinoamericana con el término “modelo polarizado prolongado”, el cual ha quedado plasmado hasta hoy y se caracteriza por:

  • Sobreposición de etapas (alta incidencia tanto de enfermedades transmisibles como de no transmisibles).
  • Contratransición (ruptura del principio unidireccional transicional).
  • Transición prolongada (situación de estanque epidemiológico)
  • Y polarización epidemiológica (heterogeneidad entre grupos sociales y área geográfica interna de un país).

Según los últimos estudios científicos diseñados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), América Latina sigue siendo una región del mundo caracterizada por el punto 4, es decir, por una alta heterogeneidad entre los países que la componen.

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La región se destaca también por una alta incidencia tanto de enfermedades transmisibles como de enfermedades no transmisibles, una ruptura del principio unidireccional transicional, una transición prolongada y una heterogeneidad entre grupos sociales, según área geográfica de cada país y entre los diferentes países.

Ejemplo de esto es que países como el Uruguay, Costa Rica, Cuba y Chile —con proporciones de defunciones por enfermedades transmisibles inferiores al 10%— se contraponen a países con una proporción superior al 30%, como el Perú, el Estado Plurinacional de Bolivia, Guatemala y Haití (con 54% de defunciones por enfermedades transmisibles). No obstante, este panorama ha cambiado en el contexto actual ante la presencia del Coronavirus en Latinoamérica, en donde Chile, por ejemplo, llegó a la fase 4 del control de la pandemia, con más de 342 casos en el país sureño. Esta realidad hace que en Chile viva actualmente una “transmisión sostenida” del virus en su población, colocándolo en una situación delicada desde el punto de vista epidemiológico.

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Causas de muertes en América Latina por enfermedades

El grueso de las muertes de la población pertenece a las siguientes enfermedades que campean, según la OMS, en territorio latinoamericano y que hoy por hoy se puede dividir en dos grupos:

Grupo 1:

Enfermedades transmisibles, afecciones maternas, perinatales y nutricionales (identificadas en el texto como causas transmisibles o causas infecciosas y parasitarias): enfermedades infecciosas y parasitarias —diarrea, malaria, tuberculosis, enfermedades helmínticas—, infecciones respiratorias agudas, causas de muertes maternas, causas perinatales, carencias nutricionales.

Grupo 2:

Enfermedades no trasmisibles (identificadas en el texto como causas no trasmisibles o crónico degenerativas): neoplasias, desórdenes endocrinos, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedades de la piel y subcutáneas, desórdenes del sistema nervioso, enfermedades músculo-esqueléticas, anomalías congénitas, enfermedades genito-urinarias, enfermedades y síntomas de senilidad. Cabe precisar que estos datos son anteriores a la llegada del Covid-19 a Latinoamérica.

Según fuentes oficiales de la Organización Mundial de la Salud y CEPAL, entre las primeras causas de muerte para la región de América Latina y el Caribe se encuentran las enfermedades isquémicas del corazón (10,9% del total de defunciones), las enfermedades cerebro vasculares (8,2%) y las condiciones perinatales y diabetes melitus (5% cada una), lo cual representa una clara idea de los desafíos, límites y acciones de la región de América Latina que enfrenta dinámicas típicas de un contexto “moderno” con la carga todavía importante de lo que define a los modelos “antiguos” que aún no se actualizan.

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Se destaca, además, que todos los países de la región están afrontando un doble desafío: seguir disminuyendo la mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias y abordar la creciente mortalidad por causas no transmisibles.

Sin embargo, todo esto no minimiza la tasa de muertes por enfermedades virales, ya que la evolución epidemiológica de los países latinoamericanos se caracteriza por la coexistencia tanto de enfermedades pertenecientes al grupo de las causas infecciosas y parasitarias como al grupo de las crónico degenerativas, la cual muta muchas veces en enfermedades emergentes.

Vulnerabilidad en niños, adultos y ancianos

En el estudio científico Una epidemiología social para América Latina: una necesidad más allá de la reflexión sobre las inquietudes de salud, los niños de la región son la población más vulnerable a las enfermedades de tipo transmisibles. Por su parte, los jóvenes a las causas externas y la población de adultos a las enfermedades crónico degenerativas. Para los adultos mayores se observa nuevamente un mix de causas que implican esfuerzos en todas las direcciones.

Los países menos preparados según OMS

El Índice Global de Seguridad Sanitaria de la OMS, como a Venezuela dentro de las 20 naciones peor preparadas para afrontar la propagación de una epidemia, mientras que Guatemala, Haití, Honduras y Guyana tienen una alta vulnerabilidad ante nuevas emergencias.

Sin embargo, frente al escenario actual de la llegada del Coronavirus, el panorama de la gestión en salud pública en la mayoría de países latinoamericanos es totalmente desalentador, pues muestra el colapso de sus centros de atención, la poca experiencias de los agentes médicos, hospitales con déficit de camas e instrumentos de primeros auxilios, falta de comunicación eficiente, inoperancia de la gestión del Estado frente a situaciones de riesgo, etc.

Un trabajo de The Lancet destacó hace solo unas semanas cómo la mortalidad aumenta en aquellos lugares con mayor incidencia de casos (Chile) y cuando el sistema se satura, como en Perú y Ecuador, por ejemplo.

Ante la carencia de infraestructuras, medios humanos, técnicos y financieros, el riesgo de saturación sanitaria en América Latina es mayor y ahí es donde aparecen las mayores debilidades de la región.

El número de camas de hospital por habitante es muy bajo: los países mejor posicionados (Cuba y Argentina) multiplican por cinco a los peor situados (Guatemala está por debajo, al igual que Haití y Bolivia) aunque solo cinco de los mejor posicionados en cuanto a camas muestra una alta seguridad sanitaria global.

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Principales desafíos de la Gestión de Salud Pública

Latinoamérica afronta hoy en día el Coronavirus, pandemia que expone varias insuficiencias dentro de la Gestión Pública de Salud. Destacan así las carencias en infraestructura sanitaria, en capacidad financiera, en personal capacitado y en políticas de Estado. Como es natural, todos los sistemas de salud de los países latinoamericanos aspiran a una cobertura universal, pero en la práctica la mayoría solo ofrece una cobertura parcial, como señala un informe de 2019 de la London School of Economics.

A la fecha, solo Costa Rica y Uruguay cumplen con la recomendación de la OMS de que los países de ingresos medios y medio-altos inviertan el 6% del PIB en atención médica (y quizá esto se refleje en las cifras respecto a la pandemia COVID-19, en la que Costa Rica, por ejemplo, arroja solo 87 contagiados y Uruguay 79, quizás las cifras más bajas en toda la región). En el caso de Chile y Perú, con sistemas de salud no siguen las políticas de la OMS, el número de víctimas por Coronavirus es hasta cuatro veces mayor.

Si bien algunos países tienen larga experiencia en cuanto a la lucha contra enfermedades contagiosas como la chikunguya, el zika, el dengue o incluso en México la gripe A (H1N1), lo que actualmente les ha obligado a mejorar sus sistemas de vigilancia en salud pública, la mayoría de naciones cuenta con pocos laboratorios con capacidad de realizar pruebas para detectar casos en menos de 24 horas o centros e institutos para investigaciones en campo de los infectados con el virus, que le dan autonomía para detectarlo y actuar al respecto.

Tal y como sugieren los expertos como el reconocido especialista peruano en oncología y salud pública, doctor Elmer Huerta, “no se trata tanto de investigar en lo relativo a la fabricación de vacunas sino de trabajar en la búsqueda de sistemas de prevención y de una política responsable que permita frenar la transmisión de los virus”.

¿Hacia dónde apuntar esfuerzos estratégicos en Salud Pública?

Conociendo todo este contexto latinoamericano, expertos en la Salud y estudios científicos enfocados en la realidad del continente, recomiendan:

  1. Manejar la coexistencia de perfiles de salud distintos, esto implica especificidades de género, edad, región, grupos étnicos y grupos socioeconómicos.
  2. Seguir invirtiendo en la lucha por la erradicación de las enfermedades transmisibles en los grupos más vulnerables de la población ―niños y adultos mayores. Esto implica prevención y cura.
  3. Acciones orientadas a la prevención y cura de las enfermedades no trasmisibles. Especialmente para este grupo de enfermedades es importante promover comportamientos adecuados, considerando que previniendo (cuando es posible) las enfermedades crónico degenerativas no se incurre en los altos gastos que involucra la fase de cura.
  4. Invertir en estructuras y tecnologías.
  5. Tener acceso a los servicios de salud lo más universales posibles evitando inequidades.
  6. Disminuir a nivel regional y nacional las brechas socioeconómicas en la población considerado el hecho que lo sugerido en los puntos anteriores tendrían un efecto reducido respecto a lo esperado en situaciones de fuerte inequidad.

Los 4 ejes de la Epidemiología y Salud Pública

Frente a toda esta problemática, la Cámara Minera del Perú, a través de CAMIPER, Escuela de Estudios, ha diseñado un plan de estudio para que los profesionales de la Salud puedan apuntar esfuerzos en una sola dirección, de cara a su contexto geográfico y social ante el escenario actual de enfermedades emergentes.

Así, con un MODELO educativo único de casos de estudio, investigación y aplicación de técnicas adquiridas en años de experiencia, CAMIPER, Escuela de Altos Estudios, presenta para este 15 de abril la Maestría en Epidemiología y Salud Pública, enfocado en 4 ejes fundamentales de la materia:

  1. Investigación en Epidemiología y Salud Pública
  2. Diseño de programas y planes de acción inmediata
  3. Comunicación en situaciones de emergencia
  4. Aspectos Legales durante una pandemia

Cada uno de estos ejes está estructurados según la realidad de nuestro continente y son una alternativa para que el profesional de la Salud esté preparado y con las herramientas de conocimiento necesarias para poder afrontar los desafíos presentes y los que pueden aparecer en el futuro.

Maestría en Epidemiología y Salud Pública: ¿qué cursos llevaré?

Entre los principales cursos a llevar están los siguientes:

  • Enfermedades Virales Emergentes: Coronavirus, Influenza, Dengue
  • Análisis de Sistemas de Salud Pública en Latinoamérica
  • Epidemiología Ocupacional
  • Promoción de la Salud y Educación para la Salud
  • Planificación, Evaluación y Gestión de la Salud Pública
  • Entre otros.

Infórmate con más detalle, llena tus datos aquí: