Fatiga, somnolencia y accidentes mineros: el riesgo que el Perú sigue tolerando, , Fatiga, somnolencia y accidentes mineros: el riesgo que el Perú sigue tolerando
El riesgo invisible que sigue cobrando vidas
Enero 15, 2026
La minería peruana no está fallando por falta de tecnología, ni por ausencia de normas. Está fallando por normalizar la fatiga como si fuera parte inevitable del trabajo. Esa normalización hoy se mide en vidas perdidas.
Los datos oficiales de Osinergmin son claros: los accidentes mortales no desaparecen; se repiten. Cambian los nombres de las unidades, cambian los titulares por unos días, pero el patrón es el mismo. Jornadas extensas, turnos acumulados, conducción prolongada, somnolencia no gestionada y decisiones tardías.
En el Perú minero, trabajar cansado no solo es común: es estructural. Regímenes de 12 horas, esquemas 14x7 o 21x7, largos desplazamientos internos y presión por cumplir producción crean un cóctel perfecto para el error humano. Y cuando el error ocurre en una mina, no hay margen: ocurre una tragedia.
La fatiga es el riesgo más subestimado del sistema de seguridad minera. No deja huella visible como una roca suelta o una falla mecánica, pero afecta directamente la atención, el juicio y el tiempo de reacción. En transporte minero, esto es letal. En minería subterránea, es mortal. En campamentos alejados, es silencioso.
Mientras algunas empresas de referencia como Anglo American han incorporado monitoreo de somnolencia y gestión del sueño como parte del control operativo, gran parte del sector aún trata el cansancio como un problema “personal” del trabajador y no como una falla del sistema de trabajo.
Los accidentes en unidades formales y las tragedias recurrentes en pequeña minería y minería artesanal demuestran lo mismo: el riesgo no distingue tamaño ni inversión, distingue gestión.
La fiscalización existe, pero llega tarde. Minem, Osinergmin y Sunafil deben dejar de mirar solo procedimientos y empezar a mirar cómo duerme, cómo descansa y cuánto trabaja realmente una persona antes de operar un equipo crítico. Cada accidente fatal que involucra fatiga no es un “hecho aislado”. Es una decisión previa mal tomada: turnos mal diseñados, descanso insuficiente, alertas ignoradas, presión por cumplir metas.
La minería peruana no necesita más discursos sobre seguridad. Necesita asumir una verdad incómoda:
mientras la fatiga siga siendo parte del modelo productivo, los accidentes seguirán siendo parte de la estadística.
Gestionar la fatiga no reduce productividad. La sostiene. No es un costo. Es una obligación ética y operativa.
Cámara Minera del Perú
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